Todo lo que es sorprendente y bello no es siempre bueno, pero todo lo que es bueno es siempre bello. Ninon de L`Enclos

La meditación es un instrumento imprescindible para el ser humano. En la actualidad, estamos atrapados en un modo de vida caótico, totalmente alocado; disponemos del tiempo justo para trabajar…y poco más; cada vez nos relacionamos menos. Siempre vamos con prisas: los problemas del hogar, el trabajo, la familia, el tráfico, los amigos (si es que nos queda tiempo para ellos) Esta situación nos produce estrés, mal humor, falta de comunicación. ¿Solución? A través de la meditación se podría, como mínimo, mitigar gran parte del problema, la vida seria mucho más llevadera y plena.

La meditación nos aporta calidad de vida: calma interior, equilibrio, paz, sosiego, bienestar… Se puede realizar en cualquier momento y lugar; cuanto más se practica mas beneficios reporta. Con la meditación la mente se calma y nos permite comprender y solucionar lo que nos preocupa; al estar más tranquilos prestamos más atención a lo que sucede a nuestro alrededor. Con su práctica, iremos adquiriendo esa paz interior que todos anhelamos…pudiendo irradiarla hacia el exterior. Esa paz interior se contagia a todos aquellos seres que nos rodean; por tanto, los beneficios son para nosotros y nuestro entorno.

Podríamos afirmar que realiza el efecto domino: al encontrarnos bien, los que nos rodean se contagian de ese bienestar y a su vez lo irradian en su entorno. Cuando meditamos es posible escuchar esa voz interna que habitualmente no podemos o queremos escuchar; alegamos carencia de tiempo y esperamos que alguien del exterior nos diga lo que es bueno para nosotros, sin sentir la verdadera sabiduría que emana desde nuestro interior.

Por tanto, la meditación nos reporta…

1. Paz Interior, sosiego, calma, equilibrio…

2. Razonar con más lucidez…

3. Analizar los problemas considerando los pros y los contras…

4. Ayuda a comprender a los demás, valorando y respetando sus opiniones…

5. Posibilita que nuestro ser se manifieste más pacífico, comprensivo, generoso)… Al incorporarla en nuestra vida diaria sus ventajas son innumerables.

6. Y lo más importante es que con la meditación vamos abriendo nuestro corazón y expresando nuestros sentimientos, que cada vez (lamentablemente) están más dormidos o aletargados.

Tenemos que hacer de la meditación un modo de vida. Si todos los días meditamos, aunque solo sean unos minutos, en poco tiempo (desde el primer día) sentiremos el beneficio, ya que al ser conscientes del cambio que queremos realizar, nuestra actitud cambia realmente y por lo tanto estamos abriendo nuestra mente y corazón para conectar con la Esencia, posibilitando la mejoría del mundo, por lo menos nuestro mundo interior (que es el más importante para cada uno de nosotros) y así aportamos nuestro grano de arena al universo del que todos formamos parte, del que tu formas parte.

Medita para ser libre, eliminar el ego exharcebado. El ego es como una pantalla que nos ponemos delante; en el fondo es el miedo que se manifiesta para que nadie penetre en nuestro interior. Pero al mismo tiempo ese ego llega a formar parte de nosotros y nos toma (es como el actor que de tanto interpretar el mismo papel se cree que es el personaje y se pasa toda su vida interpretando) Para no caer en ese error hay que liberarse de miedos y desprendernos del ego, del orgullo y de las malas influencias externas, mostrándonos tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes: autoconocernos.

Con la meditación limpiamos y educamos la mente, nuestro ser. La mente nos lleva, es como una tela de araña que nos atrapa y nos impide salir, mostrar al exterior toda la sabiduría adquirida. Meditemos para acallar los pensamientos y estar en el “AQUÍ y AHORA” en cada momento; no divaguemos, centrémonos en el momento actual y en la situación actual (preferible hablar de situaciones en vez de problemas)

¿Qué no es meditar?

1. No es imaginar…

2. No es pensar…

3. No es reflexionar…

Meditar es sentir… Es captar cada sensación… Es estar atento, alerta… Es conectar…

Con la meditación adquirimos confianza y seguridad porque según vamos meditando eliminamos la contaminación mental adquirida durante años. Tendríamos que aprende a meditar desde niños, así nos concentraríamos mejor en el estudio y necesitaríamos hacer menos esfuerzo, obteniendo mejores resultados.

La meditación la podemos practicar en casa, en un sitio tranquilo… y según nos vayamos acostumbrando -y tomemos el hábito de meditarcada vez nos resultará más sencillo y podremos realizarla cuando vayamos al trabajo (en el tren, metro, autobús…) También es muy beneficiosa en esos días grises con muchos problemas en el trabajo, cuando somos incapaces de ver soluciones. En ese preciso instante, tómate unos minutos, retírate (si puedes aun sitio tranquilo y si no puedes retirarte, simplemente en tu lugar de trabajo) y realiza tres ó cuatro respiraciones profundas nariz-boca (inhalando por la nariz y expulsando el aire por la boca ligeramente entreabierta) y siente como tu cuerpo y tu mente, poco a poco se van tranquilizando y serenando. No necesitas más que unos pocos minutos para notar un gran alivio y sosiego. ¡Practica!

La meditación es un término que puede inducir a error, se suele utilizar como sinónimo de reflexión ó análisis; pero en la búsqueda interior y la autorrealización meditar es entrenarse psíquica y mentalmente para llegar a un estado superior de consciencia, conseguir estabilidad equilibrio interior, el mejor modo de relacionarse con uno mismo y con los demás.

¿Quieres profundizar más hacia la plena libertad y felicidad interior, liberándote de miedos y preocupaciones innecesarias? Da un salto cuántico de la meditación mental o de la mente (meditación egocéntrica) hacia la meditación esencial o espiritual.

Por fortuna para el género humano, disponemos de un tipo diferente de meditación, mucho más profunda, esencial y permanente: la Meditación Esencial o Meditación Espiritual. Esta meditación permite la conexión que está más allá de nuestra mente, de los diferentes estados mentales o de conciencia. Mediante la Meditación Espiritual
establecemos la conexión con la Esencia, el Alma que posee una dimensión, características y estados vibratorios absolutamente diferentes que la meditación metal o egocéntrica. Para abandonar nuestro ego debemos despojarnos del propio ego, y ello no podremos lograrlo desde el mismo ego. Aquí radica la diferencia esencial de la Meditación Espiritual con la meditación mental. Sólo es posible desde la Esencia una unión certera con el Espíritu. Nuestra mente es incapaz, por la brutal diferencia vibratoria que existe, de establecer comunicación con la realidad espiritual. Sólo podemos percibir destellos, fogonazos de una realidad que es imposible aprehender por vía de la mente. Esa actividad corresponde a la Esencia. Nuestro valioso trabajo consiste en el despertar de la consciencia…para la conexión con la Esencia. Todos podemos lograrlo…si abandonamos la egocentricidad de creernos los conductores de la secuencia, del proceso. Debemos dejar salir la Luz de la Esencia, que inundará todo muestro ser. Esta realidad o suprarealidad todos podemos conseguirla.

Por tanto, meditar debe ser el acto más natural y fluido, es el arte de saber detener y parar. Igual que cuidamos el cuerpo, es necesario -y con mayor motivo- cuidar la mente, ya que es el motor de nuestro cuerpo. Año tras año va acumulando experiencias, frustraciones, vivencias negativas que la convierten en un agujero negro, que es necesario limpiar, ventilar y cuidar…y cerrar las heridas que se van formando. Mediante la práctica de la meditación se purifica e higieniza la mente. Es una realidad completamente efectiva para cambiar interiormente.

Para comenzar a meditar son importantes los siguientes factores:

1. La respiración debe ser fluida y natural, por la nariz, preferentemente.

2. La estancia debe estar en silencio; con luz suave y evitando cualquier molestia o distracción.

3. Meditar fuera de las horas de la digestión.

4. La postura. Lo más importante es mantener la cabeza y la columna vertebral erguidas. Se puede meditar sentado. Primero debemos tranquilizar el cuerpo, luego, poco a poco, la mente.

5. Atención consciente. Hay que estar atentos al tema elegido para meditar y en cuanto seas consciente de que la mente se aleja hay que traerla de nuevo al soporte que hemos elegido (atención a la
respiración, fijar atención en un punto luminoso, llama de una vela…)

6. Equilibrio interior. No debemos dejarnos arrastrar por el gusto

ó disgusto, manteniendo un estado mental equilibrado. Durante la meditación pueden surgir muchas sensaciones; unas veces agradables, otras veces molestas y desagradables… No hay que dejarse llevar por ellas, mantener el equilibrio interior y dejarlas pasar.

7. La motivación. Nos la aporta nuestra necesidad de crecimiento interior; hay que mantenerla viva y no dejar que nada la perturbe…Es preciso despertar y cultivar la motivación.

8. Esfuerzo. Meditar no es fácil, se necesita un esfuerzo; pero el esfuerzo no es lucha, es esfuerzo controlado y medido. En la vida, sabemos que todo lo que queremos conseguir se gana con esfuerzo.

9. Constancia. La práctica (como para cualquier otra actividad) nos lleva a conseguir las metas que nos proponemos. Con la meditación es lo mismo, cuanto más la practiques, más beneficios sacarás y más fácil te resultará.

10. Actitud. Cuando meditamos peden surgir obstáculos y vivencias que pone nuestra mente; pero como ya hemos señalado, hay que mantener el equilibrio interior y ante todo no oponer resistencia, no luchar… intentar calmar, aflojar y soltar y con ésta actitud serena y sosegada conseguiremos doblegar la mente… y que fluya de manera natural.

Sé tu mismo…siempre.

La meditación te ayuda a liberarte, a trascender tus límites físicos y mentales…conectando con la Esencia de la Vida.

RETÉN EN TU MENTE:

No juzgues por la apariencia, sino por la verdad. Nieremberg.

PARA TU BIENESTAR

Meditar es sentir… Es captar cada sensación… Es estar atento, alerta… Es conectar… Sé tu mismo…siempre.

REGLAS DE ORO:

PRACTICA. Te sentirás mucho más libre, interior y exteriormente.
La meditación aporta calidad de vida, calma interior, paz, sosiego y bienestar. Con mi especial reconocimiento de gratitud a Raquel Escolar, excelente meditadora espiritual y maestra del arte de la serenidad, auténtico “guardián de la cordura”, que ha prestado su amplia experiencia para el desarrollo del capítulo. Gracias, de corazón.